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| Novedades del Comercio Internacional |
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El Tribunal de Justicia de la UE falló en contra de Monsanto y a favor de empresas argentinas, en la disputa por el pago de regalías por el uso de la soja RR.
El 6 de julio, el Tribunal de Justicia de la UE falló en contra de la multinacional Monsanto que exigió hace años el cobro de derechos sobre una patente de soja genéticamente modificada (OGM), lo que abrió un litigio con el Gobierno y con varias empresas. La Justicia comunitaria dictó sentencia sobre una demanda de Monsanto, que denunció en Holanda que varias empresas importaron harina de la Argentina con trazas de ese tipo de transgénico, la "soja RR", cuyo gen había registrado en Europa la firma estadounidense. La disputa comercial se desató en 2005 y 2006 porque Monsanto detuvo en Holanda partidas de harinas de soja argentina para cobrar los derechos o regalías.
Pero Monsanto no había registrado el gen en la Argentina, donde esa variedad de OGM se usa en grandes cantidades. La controvertida patente consiste en una "secuencia de ADN" que si se introduce en una planta de soja hace que resista a un herbicida (el glifosato), lo que sirve al agricultor para poder eliminar las malas hierbas sin tener que dañar los cultivos.
El Tribunal de Justicia dictaminó que el gen patentado estaba en estado "residual" en las partidas de harina y que Monsanto no puede impedir la venta en la UE de un producto que lo contenga en esa proporción. Los jueces comunitarios declaran que la normativa de la UE sobre el amparo de las invenciones biotecnológicos supedita la protección al requisito de que "la información genética que contenga el producto ejerza efectivamente su función en esa misma materia". Esto significa que el Tribunal considera que aunque las harinas importadas tenían restos de la soja patentada, se trata de un producto final "inerte" que sufrió varias operaciones de "transformación" por lo que la "información genética" ya no ejerce la función que cumplía en la planta inicial.
La Justicia comunitaria subraya que las normas de la UE no permiten que una regulación nacional otorgue una protección absoluta a una patente de modificación genética "tanto si ejerce la función que le es propia dentro de la materia que contiene como si no lo hace". En la sentencia de hoy, los jueces comunitarios responden a un tribunal holandés, quien dictará la resolución final sobre la demanda que Monsanto presentó en ese país.
La Nación, 6 de julio
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Lamy insistió en la importancia de concluir la Ronda de Doha ante los dirigentes económicos del G-20
El 26 de junio de 2010, en un discurso pronunciado en Toronto ante los dirigentes económicos del G-20, el Director General Pascal Lamy habló del papel desempeñado por el sistema multilateral de comercio para frenar el proteccionismo durante la crisis financiera. Dijo que la conclusión de la Ronda de Doha constituiría un paquete de estímulo positivo para la economía mundial.
Click aquí para descargar el Discurso.
La Ronda de Doha, de la Organización Mundial del Comercio, es una gran negociación emprendida para liberalizar el comercio mundial. Su objetivo apunta a completar un tema que había quedado pendiente de un gran ciclo anterior (llamado Ronda de Uruguay): el comercio agrícola.
En esta etapa, los países en desarrollo tratan de obtener un acceso libre de obstáculos para sus producciones agrícolas en los mercados de los países centrales. Esto significa que las grandes potencias deberán eliminar o reducir, en forma significativa, la protección que dan a su agricultura por la vía de subsidios directos a los agricultores o de subsidios a las exportaciones.
El G20 nació durante una reunión del G7, en 1999, para integrar a los países de producción agrícola para debatir entre todos las vías hacia la libertad comercial.
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La FAO dijo que los mercados de futuros necesitan algún tipo de regulación, aunque advirtió que se debe actuar con cautela.
Los mercados de futuros de productos básicos deberían contar con algún tipo de regulación, según la FAO, pero esta intervención debería ser realizada con cautela y alejarse de una limitación estricta o su simple prohibición.
En un Informe de Política publicado el 23 de junio, la FAO aseguró que el alza mundial de los precios alimentarios experimentado hace dos años "pudo verse amplificado por la especulación en los mercados de futuros organizados. Sin embargo, limitar o prohibir los mercados especulativos puede traer más inconvenientes que ventajas".
Mientras que la especulación en los mercados de futuros podría haber afectado a los precios únicamente a corto plazo, los esfuerzos para reducir esta especulación pueden tener consecuencias indeseadas a largo plazo, según el informe. Cualquier tipo de limitación podría "alejar a los especuladores del mercado y esto disminuiría la liquidez disponible en el mercado para su cobertura".
Herramienta de defensa
Los contratos de futuros conllevan la obligación formal de vender o comprar una cantidad determinada de productos básicos en un momento y precio específicos. Por tanto suponen para los agricultores y los comerciantes un instrumento importante de defensa o "cobertura" frente a las fluctuaciones de los precios.
Sin embargo, solamente el 2 por ciento de los contratos de futuros finalizan realmente con la entrega de la mercancía física, ya que en general suelen negociarse antes de su fecha de caducidad. Por eso mismo este tipo de contratos -u obligaciones- atraen cada vez a un número creciente de especuladores financieros e inversores, ya que sus beneficios pueden ser más atractivos en relación a cómo se comportan los de acciones y bonos.
Fuente de liquidez
Los grandes fondos de productos básicos suponen hoy un 25-35 por ciento de todos los contratos de futuros agrícolas, y junto a otros inversores, se han convertido en una importante fuente de liquidez para el mercado.
Sin embargo, los mecanismos para intervenir en los mercados de futuros si los precios suben demasiado, podrían alejar a los especuladores y esto disminuiría la liquidez disponible en el mercado para garantizar su cobertura.
El informe indica por tanto que "las propuestas para crear un fondo internacional de reacción a los aumentos de los precios en los mercados de futuros podrían no ser una solución óptima". "Es más, este fondo necesitaría una cantidad desorbitada de recursos para poder contrarrestar de forma efectiva la especulación", se añade.
Mejorar la confianza
En cambio, las medidas de regulación deberían estar encaminadas principalmente a aumentar la confianza en el buen funcionamiento del mercado. Según el informe, esto se puede conseguir aumentando la transparencia y la cantidad de información disponible sobre el mercado de futuros. Otra forma sería investigar detalladamente cualquier caso de comportamiento sospechoso, tal y como ya hace el organismo supervisor de EE.UU. para el mercado de futuros.
"Los mercados de futuros de productos básicos se han convertido en una parte integral de los mercados alimentarios y desempeñan un papel importante para muchos de los que participan en ellos. Una regulación adecuada debería mejorar -y no prohibir- el mercado especulativo para potenciar su rendimiento", concluye el informe.
Los precios medios de los alimentos subirán en la próxima década: preocupa la seguridad alimentaria
Los precios de los productos básicos agrícolas han descendido con respecto a sus máximos de dos años atrás, pero no parece que vayan a volver a sus niveles medios de la pasada década, según el informe anual que publican de forma conjunta la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
El informe Perspectivas agrícolas OCDE-FAO 2010-19 sitúa los precios medios del trigo y de los cereales secundarios durante los próximos diez años entre el 15-40 por ciento por encima en términos reales (ajustados a la inflación) de sus niveles medios durante el período 1997-2006. Se prevé que los precios reales de los aceites vegetales sean un 40 por ciento más altos, y entre el 16-45 por ciento los de lácteos.
Las subidas en los precios del ganado en la próxima década serán en general menos marcadas, amortiguadas por los aumentos de productividad, aunque la demanda mundial de carne avanza más rápido que la de otros productos agrícolas a medida que el aumento de la riqueza en algunos sectores de población de los países emergentes lleva a cambios en su hábitos alimentarios.
El crecimiento económico sostenido en los mercados emergentes es un factor importante que apuntala una demanda creciente y precios más altos. La continua expansión de la producción de biocombustibles -a menudo para cumplir los objetivos fijados por los gobiernos- supondrá también una demanda adicional de trigo, cereales secundarios, aceites vegetales y azúcar. El aumento de los costes de producción añade presión alcista a los precios, en particular en los sectores que requieren un uso intensivo de energía.
El aumento de la producción alimentaria cubrirá la demanda futura
El informe apunta a un crecimiento de la producción agrícola mundial más lento durante la próxima década que en los últimos diez años. Sin embargo sigue el ritmo anunciado en estimaciones previas para cubrir el aumento del 70 por ciento en la producción mundial de alimentos requerido para satisfacer la demanda de los niveles de población previstos en 2050. Brasil es con diferencia el productor agrícola con un crecimiento más rápido, con un aumento previsto del 40 por ciento de aquí al 2019. Este aumento también será superior al 20 por ciento en Rusia, Ucrania, China e India.
El informe añade que aunque el mundo produce lo suficiente para alimentar a su población, los recientes aumentos de precios y la crisis económica han contribuido al incremento del hambre y la inseguridad alimentaria. Se estima que hoy en día que cerca de mil millones de personas sufren desnutrición. El informe indica que será necesario aumentar la producción y la productividad agrícolas, al tiempo que un sistema comercial reglamentado y que funcione correctamente será crucial para que se pueda competir de forma equitativa y garantizar que los alimentos pueden llegar desde las zonas con excedentes a aquellas deficitarias.
Los precios de los alimentos al por menor permanecieron inicialmente altos en muchos países, incluso después de que los precios de los productos básicos cayeran tras las subidas de 2007-08. Como fenómeno asociado a este descenso cayó la contribución de los precios alimentarios a la inflación en los países de la OCDE en 2009, pero siguió siendo un factor clave en algunos países emergentes y en desarrollo. Si los precios alimentarios continúan altos de forma sostenida, seguirán afectando negativamente a la seguridad alimentaria, en especial entre la población pobre que destina una parte importante de sus ingresos a comprar alimentos.
Precios volátiles
La volatilidad de los precios representa una grave preocupación para los responsables de las políticas, ya que los recientes vaivenes -déficit/superávits de producción, reservas nutridas o escasas, fluctuaciones de los precios del petróleo y la recesión económica mundial- han perturbado los mercados de productos básicos agrícolas.
Sin embargo, Perspectivas agrícolas señala que mientras la volatilidad de los precios a corto plazo es ahora elevada, no hay evidencias concluyentes sobre su comportamiento a largo plazo para los principales cultivos alimentarios. El grado en que las fluctuaciones de los precios mundiales se transmiten a los mercados domésticos varía mucho de un país a otro, según el informe. La trasmisión de precios depende de la forma en que un país está integrado en el mercado mundial, sus infraestructuras y lo que es a menudo más importante: su política agrícola y comercial.
Fuentes: OMC, FAO, La Nación, Agencias de noticias
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